El finde se me dio por la alquimia en la cocina, no subo foto por que el resultado no fue ni remotamente parecido a lo que buscaba (lo sigo intentando) pero si fue lo suficientemente apetecible para compartirlo con mi primo y un amigo que inesperadamente irrumpieron en mi calmado domingo pidiéndome consejo con un dilema "embarazoso". No sé de donde mis primos han sacado que soy fuente de sabiduría cotidiana, tal vez por la "rebeldía" de irme a vivir sola a los 26 (una damita no sale de su casa para vivir sola, supuestamente debe salir de blanco para vivir con su esposito) y por otras cosas poco convencionales a lo largo de mi vida, no sé, lo cierto es que con esa fama de irreverente que tengo en la familia y por eso de que al vivir sola no corren el riesgo de que sus confesiones sean escuchadas por alguien más, siempre cae algún infortunado con alguna vicisitud, como mi tío casado con todas las de la ley que a los 52 vino a contarme que era gay... pero esa es historia para otro día je.
Volviendo al tema "embarazoso" la enamorada del amigo de mi primo estaba "accidentalmente" embarazada, el sábado se lo habían contado a las dos familias porque ella decía que si esperaban más se le iba a notar (astuta embaucadora a las 10 semanas no se le nota a nadie), el quería esperar hasta pensar que hacer, ella dijo que si se lo contaban a sus padres entre todos pensaban que hacer (léase: entre todos te convencemos de que te cases conmigo), planteado el asunto de esta manera me limité a invitarles mis recién salidas del horno tartaletas de piña y manzana acompañadas de un delicioso café "pasado" (la congoja de esta pobre criatura merecía que me diese el trabajo de preparar unas humeantes y aromáticas tacitas de café pasado casero).
Ante este inesperado escollo que ensombrecía su hasta ahora prometedor futuro solo me limité a poner mi mejor cara de psicóloga, una sonrisa comprensiva y deslizar frases como: a ti que te parece, como te sientes, tu que crees, amenizados por unos mmm y unos ajá, tan neutral que hubiese sido el orgullo de la ONU. No podía por supuesto escupirle crudamente mis reales pensamientos:
- La señorita tiene 26 años, of course! no se embarazó accidentalmente, esperó tres años de relación para "accidentalmente" embarazarse ahora que el consiguió un trabajo fijo y está evaluando si comprarse un departamento o hacer una maestría fuera del país (entendido por ella como: si no lo aseguro ahora puede irse a hacer la maestría, conocer a otra y olvidarse de mí).
- La señorita no es una doncella ingenua sorprendida por un embarazo inesperado, es mas bien una chapulina colorada: no contaban con mi astucia, calma calma que no panda el cunico!, pero a diferencia del chapulín que no era mujer por lo cual no poseía todas las artes de la manipulación que nos vienen con el género, a esta señorita no le van a salir las cosas torpemente por que ella SÍ tiene todos sus movimientos fríamente calculados (pero ojo! que hasta la mejor chapulina se estrella con alguna pared de vez en cuando).
- Así que aunque el pobre ingenuo no contaba con tu astucia tengo que decirte chapulina lo sospeché desde un principio!, mis antenitas de vinil han detectado tu presencia, porque yo opino que entre gitanas no nos leemos las manos.
Entonces a este prometedor ingeniero embarazado por una chapulina solo puedo decirle chanfle! rechanfle! recontrachanfle! se aprovecharon de tu nobleza. Ya lo dice el viejo y conocido refrán: Un error se comete al equivocarse... Es de sabios, lo comete cualquiera. Pero no por eso quiere decir que tengas que equivocarte dos veces y tomar decisiones apresuradas o impuestas, bueno la idea es esa!
Síganme los buenos!
Síganme los buenos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario