domingo, 29 de agosto de 2010

A MI NO SE ME VA EL TREN ... A MIS ÓVULOS SE LES VA EL TREN !!!

      A pesar de casi una década de tortura psicológica y de soportar hasta el cansancio desdes el comentario sutil hasta la más descarada acotación infiriendo que se me va el tren, a pesar de aguantar mil veces comentarios "chistosos" como: aunque sea dale trámite al guachiman o el jardinero si cierras los ojos está pasable, mi clan no ha logrado hacer mella en mi espíritu optimista, sin embargo ha conseguido que considere la posibilidad de que el tren esta partiendo sin llevarme de pasajera.
Meditando sobre esta contingencia, no estimo que mi situación sea tan crítica (que alivio!) por que en realidad creo que por mi vera pasan muchos trenes y van a seguir pasando a lo largo de mi hermosa vida (como verán ante todo siempre optimista).
      Por ejemplo para encontrar al amor de mi vida, a la otra mitad de mi alma, mi caballito de mar, mi pedacito de cielo, puedo esperar a los 40, 60, 80 o a los 100 años (esperemos que no tanto), al tren del amor uno se puede subir a cualquier edad, quien se atrevería a decir que no me vería bonita en un vestido blanco a los 80 (so cute!). El tren académico profesional tampoco lo perdemos, el año pasado una tía a los 79 terminó una segunda carrera y se recibió con honores de profesora de filosofía y letras y mi vecina a los 62 ya va por el 5º ciclo de derecho, solo es cuestión de decidir a cual tren treparse.
      También podría aprender otro idioma, quechua quizás, lookearme muy étnica y ser la próxima musa de Claudia Llosa (en mis sueños ja ja), o aprender chino mandarín, viajar medio año descubriendo las maravillas del oriente y en medio de todo hasta resulta que mi otra mitad es un chinito de buen corazón.
      Podría treparme al tren del deporte y la salud, nunca es tarde para volverme vegetariana, macrobiótica o algo por el estilo, dejar los postres y las papa fritas mmm... a ese tren creo que no me voy a subir nunca, pero lo de la salud lo podría intentar, con dejar la vida sedentaria y empezar a practicar algún deporte ya tendría bastante, pero incluso si quisiera podría ser la reencarnación de Chayito Iglesias (señora que a los 80 años empezó a entrenar en atletismo para lograr conquistar, hasta los 98 cuando falleció, algún campeonato olímpico, muchos records e innumerables medallas).
      Y aunque tengo oído de tapia podría incluso intentar tocar algún instrumento, ejecutar la cucaracha en piano sería un logro monumental, aunque probablemente sería más fácil subirme al tren de la danza y aprender quizás el baile de las tijeras... mmm, pensándolo mejor no parece tan buena idea, se ve muy aeróbico para mi cuerpo sedentario, sería mejor elegir un estilo más tranquilo ¿un valsecito criollo tal vez?...no importa cual danza sea, tampoco debo elegir ahora, esos trenes parten constantemente y con diferentes destinos.
      No obstante debo reconocer que aunque yo tenga toda la paciencia del mundo y ninguna prisa (no la paso nada mal y no me aburro ni un poquito estando sola) existe un tren que ya tiene programado su último viaje y no lo puedo detener ... es el indómito tren de la maternidad. Mis ovulitos van a tener que poner mucho tesón, alma corazón y vida, training intensivo y su mejor carrera si quieren subirse a ese tren.
Muy a mi pesar en esta tarde de invierno voy a admitir que a mis óvulos se les va el tren !!!

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